¿Chupeta, chupete o pepe? Lo conocemos con muchos nombres distintos, sin embargo, muchas mamás y papás se preguntan si el chupete puede interferir con el periodo de lactancia en el recién nacido o si su uso durante los primeros años de desarrollo en su bebé, interfiere con su crecimiento.
Ahora bien: ¿Es recomendable usarlo? ¿En qué momento es mejor hacer recurso de él? ¿Interfiere con el lazo emocional y biológico que se crea con mi bebé? La respuesta es que, cuando se utiliza con precaución, la chupeta puede convertirse en un aliado más que un enemigo.
Cuando SÍ usar el chupete
Entre sus beneficios y recomendaciones durante la lactancia materna está el ser útil para calmar a tu bebé cuando necesita succionar, pero no está hambriento. Esto es especialmente beneficioso cuando tu pequeño tiende a usar el pecho como chupeta, lo que puede causar incomodidad para ti.
Ahora bien, ten en cuenta que durante la etapa de lactancia su uso debe ser poco, solo en casos en los que te puede ayudar a evitar irritación, ya que tienes que recordar que establecer ese vínculo entre tu bebé y tú es vital durante los primeros meses de vida y por ningún motivo se recomienda dejarlo con él sin tu supervisión para evitar riesgos. Recuerda siempre consultar con su pediatra antes de comenzar a dárselo a tu bebé.
Cuando NO usar el chupete
En los recién nacidos amamantados, es preferible evitar el pepe durante los primeros días de vida para no interferir con el establecimiento de la lactancia materna. Esto permite que tu bebé se acostumbre a la succión del pecho.
Otro punto a considerar es que si estás enfrentando problemas de lactancia, como dificultades para que el bebé se prenda o problemas de suministro de leche, es recomendable que evites la chupeta hasta que estos problemas se resuelvan. En estos casos específicos los consejos del médico serán la mejor solución.